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Reabren caso de muerte por accidente gracias a detective

Reabren caso de muerte por accidente gracias a detective

Consiguen reabrir el caso de la muerte de su vastago en un accidente de circulación gracias a las pruebas de un detective

Un joven de veintidos años murió en dos mil once en un accidente de circulación

La investigación concluyó que se había caído de la motocicleta en la que circulaba, sin que interviniesen otros automóviles. No obstante sus progenitores, a quienes jamás persuadió dicha explicación, piensan que en el siniestro pudo estar implicado un vehículo.

Desde ese momento, sostienen una batalla judicial contra el fichero del procedimiento penal e inclusive han recurrido a un investigador privado a fin de que se dilucide lo ocurrido. Tras mucho litigar, han logrado, por lo menos, que la Audiencia Provincial reabra el caso.

El accidente se generó en el quilómetro doscientos sesenta y cinco de la autovía A-siete, a su paso por el término municipal de Vélez-Málaga. La motocicleta volcó y terminó chocando contra la barrera metálica de seguridad. La Guarda Civil, que se encargó del atestado, encontró a un testigo directo, que aseguró que «en modo alguno» intervino otro vehículo en el accidente y que la parte posterior de la motocicleta se movió de un lado a otro y el conductor perdió el control.

El testigo aseveró que la pronunciada huella de frenada que quedó sobre el asfalto correspondía a un M. Benz de color gris en el que viajaban un médico y una enfermera, que debió maniobrar para no atropellar al motorista, conforme declaró.

Un mes tras el siniestro, el juzgado archivó temporalmente el caso al comprender que «no aparecía correctamente justificada la perpetración del delito». La familia presentó un recurso contra la resolución pidiendo una investigación más pormenorizada, mas fue desechado. Más tarde, apelaron a la Audiencia Provincial, consiguiendo exactamente la misma respuesta.

Los progenitores del joven contrataron entonces a un investigador privado para pesquisar en la posible participación de terceras personas que «estaban en el sitio de los hechos e inclusive se las mienta en el atestado». El estudioso identificó al supuesto conductor del M. Benz, que no era médico, sino más bien fiscal, tal como consta en la petición de reapertura del procedimiento. Asimismo encontró a otros 3 testigos, 2 de los que lo reconocieron como la persona que estuvo presente en el accidente.

Al inspeccionar el vehículo, el detective observó un desperfecto en la aleta delantera derecha, «provocado según lo que parece por un golpe», y descubrió que fue reparado en el tercer mes del año de dos mil doce en un taller de Torremolinos.

Por otra parte, la familia del joven encargó a un perito que examinara los daños de la moto. El especialista encontró lo que «parecen ser marcas de pintura gris metalizada» en los neumáticos y apuntó como «causa probable» del accidente un roce que desestabilizó la motocicleta.

A la vista de la investigación impulsada por los progenitores, la Audiencia Provincial estima que existen motivos suficientes para reabrir la causa, oír a los nuevos testigos y tomar declaración al conductor del M. Benz tal como a su acompañante. «No se entiende la razón por la cual han negado su presencia […] cuando ciertos testigos apuntan no únicamente que estuvieran allá, sino procuraron atender o bien asistir al fallecido, manifestando aun la señora que era enfermera», afirma la resolución de la Sección Primera, que no es recurrible.